Primer día de Curso

Una alumna agradecida

Hemos recibido este artículo de una chica que se identifica como alumna del colegio pero que por miedo a represalias prefiere mantenerse en el anonimato, lo publicamos.

“Primer día de curso, minutos antes de las 8 de la mañana:

Llego al colegio y veo las caras de algunos de mis compañeros. Muchos de ellos, con ojeras por la falta de costumbre a despertarse pronto para ir al colegio, o a cualquier otro sitio, pero sobretodo, nerviosos y a la expectativa de una etapa que para nosotros comenzaba ese mismo día, Bachiller.

Los comentarios acerca del tema se sucedían pero había dos asignaturas que se llevaban la palma en cuanto a hablar de ellas se refiere y como no, eran las asignaturas difíciles, matemáticas y física y química. En la primera tendríamos a Cristina, una profesora que ya conocíamos todos del año anterior, muy tranquila y agradable, pero en la segunda asignatura, buff… en esa ya teníamos más miedo, ¡nos daba Noval! Algunos, ya habían tenido la suerte de tenerlo como profesor en tercero de la ESO, otros no.

Todo el mundo decía lo mismo de él y de sus exámenes: “Es un gran profesor, explica las cosas muy bien, pero hay que tener cuidado en los exámenes, son muy difíciles.” Tal vez, esa fama de que sus exámenes son muy difíciles se la haya creado él mismo porque tal y como dijo en la primera clase del curso de fyq: (una clase que creo que no olvidaré jamás, por cierto) “Yo para los exámenes soy un cabrón”.

Se preguntarán si eso es cierto y la respuesta está muy clara, no lo es. Ni en los exámenes, ni en clase, ni en ningún otro aspecto. Más bien al contrario.

En cada clase, uno de nosotros corregía los ejercicios mientras él se sentaba al final de la clase y “abría la academia” para todos aquellos que tuvieran alguna duda particular, porque, no hubieran sabido hacer algún ejercicio o no hubieran entendido algo. ¿Alguna vez han visto a un profesor preocuparse por cada uno de sus alumnos de manera individual? Porque yo, sólo a él.

Y ahora, ¿qué pasará? ¿Quién se preocupará de los alumnos como él? ¿Quién escuchará nuestros problemas tanto escolares como personales y los intentará solucionar? ¿Quién explicará las cosas como él? ¿Quién será nuestro apoyo? Bueno, déjenme contestar esto a mí: NADIE.

Ah, y por cierto, gracias Noval, porque siendo un “cabrón”, te convertiste en el mejor profesor que he tenido.”

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Nobleza Obliga

María Jesús Muñoz Mayor

El pasado 31 de julio leía, en el periódico gijonés “El Comercio”, el siguiente titular: “El CODEMA despide a un profesor por “conducta inapropiada” con los alumnos”.

A bote pronto y por asociación de ideas, pensé: ¡otra vez lo mismo! Y es que tenía in mente otro titular que había aparecido meses antes en la prensa nacional (y en los telediarios de todas las cadenas) a propósito de un presunto caso de “abusos a menores” por parte de un profesor de música en el colegio Valdeluz de Madrid. Seguro que todos ustedes lo recordarán. Pero nada que ver un caso con el otro.

El artículo de “El Comercio”, taimado y confuso por demás, trataba del despido del profesor D. José Ramón Noval Blanco. A medida que lo iba leyendo no podía salir de mi asombro, mi perplejidad aumentaba párrafo a párrafo y les confieso que tuve que releerlo un par de veces más, ahora lentamente y sopesando el significado de cada palabra, de cada frase y de todos esos entre líneas que, a menudo, se nos escapan. La conclusión que saqué fue la siguiente: o el director del colegio, Padre Simón Cortina, no acertó a explicar con veracidad y transparencia lo sucedido – y el reportero se limitó a recoger la información tal como le era vertida -, o el Sr. Director sí sabía muy bien lo que decía y como lo decía, quedando a la espera de que cada cual sacara sus propias conclusiones. Y, naturalmente, con declaraciones de este estilo, arteras y veladas, las conclusiones que cabe esperar no pueden ser otras que, cuanto menos, negativas y demoledoras. Pero quizá el Sr. Cortina olvidó que hay muchos lectores con suficiente capacidad crítica y analítica como para no limitarse a tragar, así como así, todo lo que leen, y menos todavía tratándose de un caso en el que está en juego el despido laboral de un trabajador y, para más inri, su descrédito público. Por lo que veo, esta persona es muy conocida, apreciada y valorada en Gijón, especialmente en el entorno de su colegio, ya que no son pocos los miembros de la comunidad educativa que dan testimonio a su favor, diciendo cosas como que “el profesor Noval no sólo fue miembro del Codema, NOVAL ES CODEMA”. Esto, en boca de alumnos y exalumnos (alma mater de los centros) llega al alma.

He de decir que no conozco personalmente al profesor José Ramón Noval, pero sí a bastantes personas que dan fe de su honestidad, profesionalidad, generosidad y cercanía; y que, a veces, aunque resultara un tanto brusco en ademanes o palabras, sabían que eso no era más que el “caparazón” bajo el que se escondía la bondad en persona. Así es que, dicho esto, no pienso quedarme de brazos cruzados como si la cosa no fuera conmigo, porque, a decir verdad, en estos tiempos en que se habla tanto de corrupción (y con razón), me sentiría una corrupta pasiva si no fuera capaz de levantar la voz ante algo que me parece una injusticia de tomo y lomo, un atropello y un abuso de poder. Y esto a mí, sinceramente, me lo parece. Así es que, quede bien claro que escribo en este blog no por cuestión de conciencia sino de coherencia, y es por esto que quiero romper una lanza en favor de quien presiento está siendo injustamente tratado, zaherido en su dignidad personal, humillado e injuriado (aunque todo de manera muy sutil y solapada) Ya digo, no tengo nada que perder ni nada que ganar, pero “nobleza, obliga”.

Más de la mitad de mi vida trabajando en el campo de la docencia me otorga un cierto derecho a salir fiadora por este colega que ronda la cincuentena, que ha trabajado veinte años en un colegio de titularidad religiosa y que, de la noche a la mañana, se encuentra con un despido de mil pares (“en la puta calle”, según el decir de un exalumno)

Como no quiero irme por las ramas en mis argumentos, me atengo simplemente al artículo de prensa. Sé que los lectores pueden leerlo íntegramente pinchando en el enlace del blog, pero prefiero traer algunos párrafos a colación y comentar someramente las frases que me he permitido resaltar en negrita.

Leemos: “El Colegio Corazón de María despidió al cierre de este pasado curso escolar a un profesor de Bachillerato y ESO por lo que considera «conducta inapropiada e indebida con sus alumnos (…) El profesor fue despedido después de que el centro tuviera conocimiento de determinados hechos por los que se le abrió expediente informativo. Después de ser apartado de su labor como docente, los citados sucesos fueron analizados por el equipo directivo del colegio y por los titulares de la institución claretiana con sede en Madrid y, «contando en todo momento con asesoramiento legal», se adoptó la decisión de su despido. «No es agradable, pero tenemos claro cómo queremos que se comporten nuestros docentes en un centro educativo con un ideario como el nuestro». Insiste Simón Cortina en que la conducta de este profesor no es constitutiva de delito y, de hecho, no existe ninguna denuncia policial ni judicial sobre este asunto”.

Rvdo. P. Simón Cortina, permítame la pregunta: ¿de qué estamos hablando cuando nos referimos a una “conducta inapropiada e indebida” por parte de un profesor con respecto a sus alumnos?, porque a mí se me ocurren varias respuestas y, entre las muchas que puedo barajar, voy a citarle algunas, por cierto bien concretas y evaluables:

  • ¿Acaso fumaba el profesor en el aula o se repanchigaba en el sillón con los pies sobre la mesa, desaliñado y mascando chicle como un poseso – al estilo “profe progre” de los 70 -, aun sabiendo que el Reglamento de disciplina interna censura tal conducta como inapropiada e indebida tanto en alumnos como en profesores?
  • ¿Se dedicaba el profesor Noval a propinar mamporros o a dirigir palabras soeces o insultantes a sus alumnos y alumnas? Porque esto sí es conducta inapropiada e indebida, tanto en el centro como fuera de él. De ser así, hubiese merecido una sanción, ya lo creo, pero no tanto como para una suspensión de empleo, ¿no le parece?
  • ¿Es que el profesor no impartía bien sus clases, no era competente académicamente hablando, le importaban tres cominos las programaciones de aula o no evaluaba correcta y justamente a sus alumnos y alumnas? Porque esto sí que sería conducta inapropiada e indebida, amén de falta de respeto y consideración hacia sus alumnos y claustro de profesores.
  • ¿Discriminaba el profesor a algún alumno o alumna debido a su condición social, raza, sexo, religión, o lo que sea? Porque esto, además de conducta inapropiada e indebida, es un atentado contra los derechos humanos y, por tanto, merecedor de sanción (la que recogiera para estos casos el Reglamento interno de su centro)

Bueno, resulta prolijo seguir con tanta pregunta, pero ahora ya sabe usted por dónde van los tiros. Así es que le rogaría, Sr. Director, que bajara a la arena y que especificara, de manera clara y precisa, en qué consistió la supuesta conducta inapropiada e indebida del veterano profesor José Ramón Noval, porque hablando y explicándose con propiedad se entiende la gente. Y la gente, queremos entender y no elucubrar gratuitamente. Que son cosas muy serias, Sr. Director.

Según usted, esta conducta va ligada a determinados hechos por los que se le abrió expediente informativo. Que yo sepa, lo “determinado” siempre hace referencia a algún elemento concreto y objetivo conocido por los hablantes (o los lectores), pero hete aquí que casi todo lo que leemos en el susodicho artículo es indeterminado, indefinido, vago e inconcreto; de modo que si usted no quiere especificar hechos objetivos, veraces y contrastados, que nos posibiliten un discernimiento lo más correcto posible, usted mismo nos está llevando de bruces a un terreno muy resbaladizo y empantanado, a un lugar donde no se respira aire puro y acabará por asfixiarnos. A mí siempre me gustó una frase que decía: “No emponzoñéis el aire que otros han de respirar”, no sé quién la dijo pero la tuve presente desde los años de mi juventud, y ahora me consta que, a raíz de sus declaraciones, más de un lector ha abierto ya de par en par la puerta al rumor, a la sospecha, a los dimes y diretes y a las cavilaciones torticeras. No hay derecho.

Oiga, ¿y a quién se le ocurre decir que “después de ser apartado de su labor como docente, los citados sucesos fueron analizados por el equipo directivo del colegio y por los titulares de la institución claretiana con sede en Madrid y contando en todo momento con asesoramiento legal, se adoptó la decisión de su despido”? Esto es un despropósito. O sea, si no entiendo mal, ¿nos está usted diciendo que en sus colegios y en la Congregación religiosa a la que usted pertenece la norma es apartar primero de la labor docente a un profesor (o expulsar a un alumno de clase) y analizar después los hechos que, a su juicio, motivaron tal decisión? De ser así, permítame que les diga que ustedes echan por tierra la lógica y el raciocinio y que, además, su proceder no dista mucho de asemejarse al de los regímenes totalitarios, ignorando los procedimientos democráticos más elementales y recurriendo al consabido “procedimiento sumarísimo” por el que se instruye, se aportan y valoran las pruebas, se juzga, se condena y se ejecuta la sentencia en el brevísimo plazo de horas o de pocos días. Lástima, ¡y yo que siempre había pensado que uno de los mayores criterios de la “claretianidad” era la opción por la justicia!

Por favor, no insulte a la inteligencia hablándonos de los citados sucesos porque aquí, que yo sepa, no se cita ni uno. Y además, ¿no tuvo usted, como director del centro y como cristiano, la dignidad, decencia, consideración, cortesía y caridad fraterna de analizar primero los citados sucesos (que usted sabrá cuáles son, claro) con el sujeto interesado antes de que pasaran a ser analizados por el Tribunal? – léase equipo directivo del colegio y titulares de la institución claretiana con sede en Madrid – A mí todo esto, discúlpeme, me huele a chamusquina y a tenerle ganas al tipo; algo parecido a querer aprovecharse de una presunta falta (leve, grave o muy grave, según las normas de los centros docentes) y convertirla en “caso cerrado” para ser vista en juicio sumarísimo, con sanción de despido fulminante. Casi nada. Y eso porque habíamos quedado en que “la conducta de este profesor no es constitutiva de delito y que, de hecho, no existe ninguna denuncia policial ni judicial sobre este asunto”, que de no haber sido así, oiga, ¡capaces de arrojarlo a los leones! Lo que no es constitutivo de delito no debería ser causa de despido. Así es que por mucho asesoramiento legal que hayan tenido, mucho me temo que los que incurren en conducta delictiva son ustedes. Que el Juzgado de lo Social sentencie.

¿Y quiere saber qué me dolió tanto o más que la aparente unilateral decisión del equipo directivo del Codema de Gijón y de los mandamases de Madrid?: que, según comentan profesores consultados – a saber quiénes y cuántos, y seguramente que amparados en un anonimato y silencio sepulcral -, se aplaudiese la aplicación en el centro de “el principio de «tolerancia cero», ante «maneras de estar» que consideran fuera de lugar en un centro con unos principios muy determinados. Profesionales que aseguran que solo con esta manera de actuar y con «transparencia» se salvaguarda la imagen de un colegio con 1.600 alumnos”.

Mire, llegado a este punto, ahora también me dirijo expresamente a esos supuestos “profesores consultados”. Todos los que seguimos con horror e indignación las noticias vergonzosas, inhumanas y delictivas, a propósito de los miles de casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica, sabemos el alcance de lo que significa, en este contexto, la acuñación “tolerancia cero”, a qué se refiere y qué es lo que conlleva. De modo que esta frase no puede ser dicha impunemente, no puede ser lanzada a la ligera y merece el mayor de los desprecios y repulsa hacia quienes la dejan caer como un pellón de nieve ladera abajo de la montaña. Porque, repito, ¿no quedamos en que la conducta de este profesor no es constitutiva de delito? ¿De qué transparencia hablan esos profesionales a quienes, al parecer, lo que más les preocupa es “salvaguardar la imagen” de un colegio antes que la del propio compañero y tenderle una mano amiga y entrañable? Lo que no tienen es vergüenza. Puesto que el Codema es un centro educativo regentado por frailes, en el que imparten enseñanza profesores supuestamente cristianos, me atrevo a recordarles (y recordarme a mí misma) unas terribles palabras del Maestro Jesús de Nazaret:

  •  “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! (…)“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.” (Mt 23, 23-24.27-28)

Sr. Cortina, una verdad a medias no es una media verdad, es una mentira y, sinceramente, todo lo que no se construye sobre la solidez de la verdad y la justicia, no es ni ético ni moral, sino hipocresía pura y dura. Es por esto que queremos que se aclare el asunto, queremos certezas y no incertidumbres, queremos saber qué es lo que, a su juicio, fue tan grave como para proceder al despido de un trabajador del centro durante más de veinte años. Muchas veces el “bien” y el “mal” dependen de quienes tienen el poder necesario para decidir e imponer lo que, a su juicio, creen que es “bueno” o “malo”, pero aquí no estamos hablando de “moralina” sino de un caso de despido laboral que no va precedido de “delito” alguno. ¿Tan poco se les da a ustedes que un trabajador quede en el paro a sus cincuenta años? Mire usted, yo sé que no les va a arruinar la posible indemnización a ese profesor (haya sido el despido procedente o improcedente) pero arruinar gratuitamente la vida de una persona sí que es de lo más ruin, y le aseguro que no hay consuelo para quienes padecen y sienten que les arruinan su vida. Y la vida, usted lo sabe, es sagrada. No hay recompensa monetaria que valga la pena.

Me he tomado la molestia de leer el ideario del centro y las líneas motrices a tener en cuenta. Está bien. Pero el ideario pide concreciones y sabiduría en su aplicación:

  1. Si hay que estar en sintonía con el Humanismo cristiano y la Declaración de los Derechos Humanos, o preocuparse por atender a los más desfavorecidos en el centro, que se note. Respetemos, pues, la dignidad, la libertad, la singularidad y autonomía de todo ser humano y demos cabida al valor liberador del perdón, a la acogida al otro en su diferencia y a la empatía con el que sufre y se lleva la peor parte.
  2. Si es cierto que la Entidad Titular de sus centros debe velar por las personas que llevan adelante la misión evangelizadora en la educación, cuidando de la selección de los agentes, su formación, etc., etc., me parece de perlas, pero ¿cómo es posible que una persona que ha impartido clases en su centro durante veinte años, que ha sido alumno en el mismo durante, por lo menos, otros doce, que se ha granjeado la amistad, el cariño y simpatía de un montón de padres, profesores, alumnos y exalumnos, resulta que ahora, a fin de curso, lo repudian ustedes como persona non grata?, porque no me digan ustedes que, de repente, se dieron cuenta de que “la manera de estar” del profesor José Ramón no era la esperada y que, por tanto “estaba fuera de lugar en un centro con unos principios muy determinados”. Sí señor, de acuerdo, hay que “saber estar” y, sobre todo y ante todo, “saber ser”. Como lo oye. Admito que tal vez el profesor no siempre supiera haber sabido “estar” a la altura de las circunstancias -¡y quién no!-, pero muy bueno debe ser el tipo cuando, con mayúsculas, leemos en el blog que NOVAL ES CODEMA. Ahora es a usted y a la Entidad Titular a quienes toca sacar conclusiones.
  3. Estoy convencida de que, por la trayectoria de José Ramón en el centro, avalada por tantas muestras de apoyo y adhesión como las que estoy leyendo y escuchando en la calle, este profesor era – como dicen ustedes en su ideario – un laico corresponsablemente comprometido con la misión del colegio, que aportaba a la comunidad educativa lo mejor de sí mismo, según sus valores y cualidades, y hacía así posible una realidad rica en diversidad y matices”.
  4. Sigo leyendo, y con agrado, que la aceptación del prójimo y respeto a su persona, por encima de toda ideología, interés o convicción (…), el diálogo, el perdón, el amor a todos, incluso al enemigo, la caridad, la misericordia y la compasión” ocupa un lugar privilegiado en los valores que intentan transmitir. Hermosas palabras que no quisiera poner en duda pero hoy, sencillamente y sintiéndolo mucho, me suenan a hueco, como si fueran humo y hojarasca.

En el documento de su Congregación “Estilo misionero claretiano” (2013), ustedes dicen que asumen el diálogo como el lugar donde se realiza la Misión y que lo entienden como “el proceso por el cual las personas son capaces de comunicarse y comprenderse vitalmente entre sí. Para que esto sea posible hemos de conocer las circunstancias de vida de las otras personas y ponernos en su lugar, con el fin de comprender sus pensamientos y sus acciones. El diálogo, de esta manera visto, es la condición de posibilidad de la inculturación de la fe, pero también de la reconciliación, la paz, la fraternidad y el trabajo en común con otros”. Sea.

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La marca Noval

Pablo Ordiales del 96

Va a hacer 10 años que sufrí un aparatoso accidente de coche. En aquella época jugaba en el Naranco de Oviedo. Después de las primeras pruebas médicas y el inicio de la rehabilitación (que me llevó casi 8 meses) mis primeros temores se cumplían, los tres médicos a los que visité me hablaban de la imposibilidad de volver a jugar. Desde el primer día hubo una persona que en cada momento se interesó por mi estado, se preocupó de como iba a ser mi rehabilitación y al contarle casi con lágrimas en los ojos las explicaciones dadas por los facultativos, simplemente sonrió y me dijo: “yo me encargo de que tu espalda se recupere, si luego no puedes jugar mala suerte pero vamos a hacer lo imposible”.

Me llevó a ver a Javi Hevia (un fenómeno) que durante tantos años y de manera altruista nos trató como si fuéramos familia y ese si que se rió a carcajadas… “en un año estás jugando…” y vaya si jugué, tuve la oportunidad de irme fuera a jugar y vivir nuevas experiencias. Cada vez que venía a Gijón veía a Noval que me preguntaba que tal todo y como iba mi espalda.

Estando fuera siempre defendí lo que yo denominaba MARCA CODEMA, esa forma de ser, de luchar, de defender lo nuestro y un saber estar tanto dentro como fuera de las pistas.

Lamentablemente y después de los hechos acaecidos me doy cuenta que esa MARCA de la que tan orgulloso me sentía no era Codema, era la MARCA NOVAL. Jamás podré devolverle todo lo que me enseñó, me aguantó y se preocupó tanto de mí como del resto de compañeros.

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No es un día más

Un alumn@ cualquiera

Hemos recibido este artículo enviado de forma anónima a editores@manifiestojrnoval.org. No tiene desperdicio, cortamos y pegamos.

Son las siete. Lo sé porque acaba de sonar el despertador, pero no ha servido para nada porque no he conseguido dormir en toda la noche: la bronca con la que acabó el día fue tan tremenda, con tantos gritos, con tanta rabia, con tanto ¿odio?, que lo único que he hecho ha sido pensar, comerme el coco y llorar, sobre todo llorar de impotencia.
Me levanto, y afortunadamente, nadie se levanta a esta hora en casa. Al entrar al baño, la visión que veo en el espejo es patética (las ojeras y el dolor de cabeza son propias de un fin de semana de doblete salvaje). Me meto en la ducha e intento que el agua fría me despierte, pero lo único que consigo es volver a pensar en los gritos y empujones de ayer, y aunque me hace reaccionar, no por ello me siento mejor.
Mierda. La hora. Llego tarde. Seguro que ya no llego antes de que Javi haya cerrado el portón y me toca firmar. Me visto a toda prisa, miro el corcho para ver las clases de hoy y comprobar que lo llevo todo (no podría soportar otra bronca por una nueva incidencia de Educamos), y salgo de casa pitando. El móvil empieza a sonar. Me manda un whatsapp. ¿Contesto? A la mierda todo. Saco un pitu y mientras tanto escribo en el móvil. Con esto ya llego tarde seguro, y voy directamente para portería. Las evasivas no funcionan y quiere saber más. Cierro la conversación porque ya estoy en la cola. ¿Para qué coño servirá todo esto? Hay gente que lleva todo el curso llegando tarde y nunca le han dicho nada.
Llego a clase. Ya están rezando. Espero en la puerta y se me unen otros dos. Cuando nos abren la puerta, pasamos y … ¡¡¡la tutora!!! No me había dado cuenta al mirar el horario que me tocaba con ella. La chapa habitual: que no hay que llegar tarde, que si van no sé cuantas en esta semana (pero de qué va, si es la primera), ….
No me entero de nada en toda la hora. Con todo lo que tengo en la cabeza, lo que menos me importa es lo que me está contando. Además, tampoco parece que a ella le importe mucho lo que yo piense. Suena el timbre. La siguiente clase no es mucho mejor, y llega el descanso. Al baño: no quiero bajar al patio y me empiecen a preguntar. Aprovecho para mandar un par de mensajes, pero no me consiguen animar.
Volvemos a clase. Noval ya está dentro. “¿Alguna pregunta?”. ¡Qué pesado! Siempre lo mismo, pero cuando ha hecho su recorrido por la clase, me ha mirado y ha puesto mala cara. ¿Por qué? Tengo los ejercicios hechos (ya me encargué de hacerlos en la particular ayer). “¿Alguien sale a hacer los ejercicios?”. Lo de siempre. Alguno saldrá al final.
De repente, me tocan en el hombro. Es Noval. Estaba en el mismo cielo que en las otras clases, pero se dio cuenta que no estaba allí, y me lleva para la parte de atrás de la clase.
– ¿Qué te pasa?.
– Nada -seguro que libro. En las clases anteriores ni se han dado cuenta de mis ojeras y que estaba pasando de todo-.
Pero no, él insiste. O hablo con él y escucho su opinión, o paso.
¿Por qué no ha pasado de mí como el resto?
¿Por qué le importa lo que piense?
¿De verdad le importa que tenga unas ojeras que me llegan a los pies?
¿Qué más da que haya estado llorando toda la noche?
¿O es que el resto de profesores ni me ha mirado a la cara?
¿Ni mi tutora ha visto que hoy pasaba algo?
 
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Ya no hay problema. Dentro de unos días volvemos a clase y si un día no he dormido, nadie se preocupará de mí. MIS PROBLEMAS Y YO ESTAMOS A SALVO.

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SIN RESPUESTA

Dos semanas y sin respuesta

Hace casi dos semanas entregábamos la recogida de firmas inicial (más de 300 personas) a la Asociación de Antiguos Alumnos del colegio con la intención de que se tramitase nuestra petición de comparecencia en asamblea del director del Codema, el padre Simón Cortina.

A día de hoy seguimos SIN RESPUESTA, a nuestra petición clara y concisa de explicaciones de los sucedido.

¿Por qué?, seguimos sin entenderlo, queremos conocer la verdad y que se esclarezcan los hechos lo antes posible. Por mucho que se empeñen el tiempo no les va a dar la razón.

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Pidiendo Explicaciones

Limones para todos

Nos ha llegado este interesante artículo publicado en en el blog Limones para todos (http://limonesparatodos.blogspot.com.es/), editado por el ex-alumno y ex- jugador de balonmano, Carlos Sánchez Carretero.

El articulo se hace eco de los hechos acontecidos estos días y se aprecia cómo esta injusticia comienza a traspasar las fronteras del fortín del CODEMA, por mucho que algunos se empeñen en ocultarlo.

“Saludos a todos, si es que queda alguien que me lea alguna vez jejeje. Hace seis meses de la última publicación en el blog. Me ha podido la vagancia, lo confieso. El exceso de actividades paralelas en que me embarco tiene su precio y esta vez lo ha pagado el blog. Hasta el día de hoy. 
Sucede que a pesar de estar en la distancia, uno siempre mantiene lazos con el lugar donde nació y creció. Hace unas fechas me llegó el enlace a un artículo del periódico gijonés El Comercio. En él se comentaba que recientemente se había producido el despido de un docente del colegio Corazón de María, por razón de su conducta impropia con los alumnos, que si bien no era constitutiva en ningún momento de delito (esto lo remarcaba cuidadosamente), sí que era contraria al ideario de dicho centro educativo, por lo cual, la dirección del mismo había tomado cartas en el asunto para cesarle en su puesto. Y nada más. Ningún detalle más, ningún dato más … nada.
Y bien, ahora me gustaría preguntaros a todos los que leéis estas líneas ¿qué pensáis al respecto? ¿cómo se os queda el cuerpo? Tras leer esas razones para despedir a un docente, ¿qué es lo primero que se os viene a la cabeza? ¿qué creéis que es una conducta impropia con los alumnos, pero que no es delito, pero que va contra el ideario de un centro educativo?
Y lo que es peor, ¿a qué viene sacar en prensa esta noticia y de esta forma tan ambigua? ¿por qué razón se calcula tan al detalle esa ambigüedad, para decir que el despido es por causa de conductas inapropiadas con los alumnos, pero que no son constitutivas de delito? No creo que el docente despedido esté muy interesado en salir en la prensa de esta manera, así que sólo queda mirar en una dirección para adivinar el origen de la noticia. 
Y al mirar en esa dirección recuerdo lo que durante tantos años nos inculcaron a mí, a mis hermanos y a mis compañeros en ese mismo colegio: que había que ir con la verdad por delante, que la mentira era un mal pernicioso que lo emponzoñaba todo.
Y por eso mismo no pido, exijo, que a quien le corresponda, exponga con claridad los motivos de ese despido y deje a un lado las medias verdades, los susurros y los rumores. Que ponga las cosas claras encima de la mesa y luego cada palo aguante su vela.
Al fin y al cabo, suyo es el derecho (y nadie se lo va a negar) a despedir a sus empleados en el momento y la forma que crean conveniente, porque suyo es el colegio. Pero nada más. El no detallar las causas del despido y cobijarlo bajo el título de “conducta inapropiada con los alumnos”, da lugar a todo tipo de elucubraciones, rumores e insidias. Y eso sí que está en su mano evitarlo. El escarnio público ha de ser para los que cometen algún delito o falta, una vez se compruebe la existencia del mismo. Ustedes con su actitud están sometiendo a ese escarnio a una persona, por el mero hecho de extender dudas, insinuaciones y sospechas sobre su conducta. 
¿Cabe esto el ideario del centro que según ustedes incumple el docente despedido? 
Yo estudié en ese centro muchos años, y otros tantos estuve vinculado al mismo porque aunque no estudiaba en él, si representaba a su equipo de balonmano. Otros tantos años seguí vinculado a través de mis hermanos que también estudiaron y jugaron en los equipos del centro. Conozco desde entonces a ese docente despedido, hace más de 30 años. Porque ese docente fue también antes alumno del centro, jugador de balonmano del centro, entrenador de balonmano del centro y hasta coordinador de deportes del centro. Le conozco en casi todas las facetas que desempeñó en ese colegio, salvo en la de docente, porque por motivos obvios de edad nunca fue mi profesor. Le aprecio desde entonces. Y cada año que pasa aprecio más su enorme labor a lo largo de todos estos años. Porque con los años te vas dando cuenta que todas esas actividades docentes y deportivas que en su momento te ayudaron a formarte, a crecer, a desarrollarte, las llevan a cabo personas que en la mayoría de los casos están haciéndolo de manera altruista y desinteresada, poniendo mucho de su tiempo y de su empeño para que esas actividades salgan adelante en beneficio de esos alumnos, de esos deportistas. Sin pedir nada a cambio. 
Por eso quiero desde aquí dar mi apoyo más sincero e incondicional a mi amigo José Ramón Noval Blanco, porque es de justicia, porque se lo merece y porque puedo decir bien alto y bien claro que en todos estos años he oído millones de cosas sobre él, pero jamás nada que tenga que ver con una conducta inapropiada con algún alumno o algún deportista, más bien todo lo contrario.
Se ha elaborado un manifiesto de apoyo para que todo aquel que quiera pueda firmarlo y mostrarle su apoyo. Aquí os dejo el enlace:
Manifiesto J.R.Noval

 

Noval es Codema

Miguel Ángel Fernández – Antiguo alumno del 96

Me llamo Miguel Ángel y soy antiguo alumno y ex-jugador de todas las categorías de balonmano del Colegio, incluyendo AA Codema y V Codema. El motivo que me lleva a escribir estas líneas no es otro que el de intentar devolver a una gran persona una pequeña parte de lo que él hizo por mí. Me ofreció sus conocimientos, su amistad, me formó como jugador pero ante todo como persona, dándome unos valores que, a día de hoy sé que son los correctos, pues son éstos los que me llevan a defenderle y luchar por él y su familia a la que un colegio, al que yo consideraba como mi casa y me enorgullecía de haber formado parte de él, ha desterrado de la peor manera posible señalándola y permitiendo, al no dejar claras las razones del despido, que la gente emita juicios de valor. ¿Cuáles son esos motivos tan graves que llevan al centro a despedir a uno de sus pilares más importantes? Porque recordemos que la vinculación de Noval va más allá que la de profesor del colegio ya que anteriormente ha sido alumno, entrenador y coordinador de deportes. ¿Quizás sean esos motivos simplemente cuchicheos de pasillo de alumnos/as frustrados con sus resultados académicos? Tal y como mencionan en el comunicado del diario el comercio, en ningún momento hay denuncia de ningún alumno ni a la dirección del colegio ni mucho menos a las autoridades. ¿Quizás sean resentimientos de alguno de sus compañeros/as porque las ideas y actos de Noval no cuadran con lo que hoy se espera de un profesor de esta institución? O lo que es lo mismo, que sea un mero transmisor de conocimientos y no se involucre en la formación de sus alumnos como ha hecho él generación tras generación a lo largo de más de 20 años. ¿Qué motivos existen para que ese despido aparezca reflejado en la prensa? Quizás se quiere dejar claro al resto del personal del colegio que si hacen ésto con Noval no tendrán reparo en hacer lo mismo con cualquiera que se atreva a posicionarse del lado del que fuera su compañero hasta el pasado 3 de Julio. Con esto no quiero más que, aquellos que ponen en tela de juicio las supuestas conductas inapropiadas de Noval, valoren también la manera tan mezquina de actuar del colegio habiéndose publicado la noticia en el momento “perfecto” para sus intereses.

Mi único deseo es que el nombre de José Ramón Noval Blanco quede libre de toda sospecha.

Tened por seguro que Noval no sólo fue miembro del Codema, NOVAL ES CODEMA.

¿ Por qué?

Porque Noval lo merece

Hace ya casi un mes nos despertábamos leyendo un sorprendente titular en el diario el comercio en el que, mediante unas confusas declaraciones, el padre Simón Cortina, como director del Colegio Claretiano (Colegio Corazón de María de Gijón – CODEMA) anunciaba el cese de un profesor. Como no podía suceder de otra manera, los rumores se convirtieron en el trending topic del momento comenzando una campaña de desprestigio del docente.
Salvado el furor inicial de aquellos que con tecla fácil conseguían divertirse un día más de sus aburridas vidas, los que guardamos un aprecio especial al colegio en el que estudiamos, porque en el aprendimos a ser personas, decidimos preguntar e informarnos por lo sucedido.
Nuestra sorpresa inicial se convierte inmediatamente en una pesadilla de la que todavía no hemos despertado, porque la persona señalada, José Ramón Noval Blanco, es uno de nuestros mayores referentes dentro del colegio, al nivel de aquellos curas de “actitudes impropias” de los que desafortunadamente quedan pocos y los pocos que quedan, apartados de las actividades escolares, disfrutan de un merecido descanso y reconocimiento.
El oscurantismo, los mensajes confusos y las amenazas rodeaban cualquier intento de acercarse a entender el porqué.
Por todo ello y de una forma natural y espontanea un grupo numeroso de ex-alumnos decide emprender acciones de apoyo para esclarecer los hechos sucedidos. Es el momento de ayudar a aquella persona que tanto ha ayudado a todos nosotros.
Como primera acción se pretende que se nos explique los motivos del despido, para lo que se realiza una recogida de firmas de ex-alumnos, solicitando a la Asociación de Antiguos alumnos la convocatoria de una asamblea extraordinaria. Como cabía esperar, en apenas 3 días se recogen más de 300 firmas que se entregan al colegio el día 14 de agosto de 2014.
Pasada una semana desde entonces todavía continuamos esperando una respuesta a nuestra petición.
Durante todo este proceso, la gente: amigos, compañeros, padres de alumnos, etc. muestran sus apasionadas ganas de ayudar, solicitando que se extienda esa primera recogida de firmas a TODO el mundo, motivo por el que se crea este blog y manifiesto.
No cesaremos en seguir realizando las acciones que consideremos oportunas para ayudar a Noval y esclarecer lo sucedido, y seguiremos apoyándole hasta el final….

  • Porque es buena persona
  • Porque siempre nos ha ayudado
  • Porque Noval es CODEMA
  • Porque es un gran entrenador
  • Porque es un buen educador
  • …..

PORQUE NOVAL SE LO MERECE