Baloncesto Colegial

Aitor Fernández González – Entrenador

Prácticamente la totalidad de alumnos salidos de las aulas del Corazón de María los últimos 20 años pueden dar fe de la integridad de Noval como persona y como profesor. Al menos los que yo conozco personalmente; como profesor no tuve la oportunidad de conocerle pero también hablan maravillas de el. Mi relación personal viene dada por el deporte, actividad que muchas veces el colegio dio de lado y que el propio Noval se encargó de darle el lustre necesario a la historia del colegio. A veces se nos olvida de la importancia que tiene el practicar una actividad deportiva y tan solo los que estamos dentro valoramos el hecho de poder practicar tu deporte favorito en el colegio. Noval luchó por un deporte colegial de calidad y exigencia acorde a los valores que nos enseñaron y siguiendo la estela dejada por su antecesor, el Padre Corral.

Un servidor lo conoció entrenando en el colegio, siendo él ya coordinador de deportes, labor que realizó siempre con eficacia dicho sea de paso. A medida que avanzaron las temporadas y se estrecharon las relaciones valoré más la ingente cantidad de trabajo que conlleva tenerlo todo bajo control. Hace siete años se nos ocurrió que, a imagen y semejanza del senior de balonmano que el había ideado, tener nosotros uno (el baloncesto) y aunque de aquella parecía una locura, poco a poco lo fuimos sacando adelante. Ahora, tenemos dos equipos senior, más de 60 jugadores han jugado en ellos a lo largo delas últimas 8 temporadas y todos los jugadores juniors tienen donde poder jugar una vez acabados sus estudios en el colegio. Es otra manera de seguir vinculados, tanto al deporte como al propio colegio. Y para poder llegar hasta aquí, la labor de Noval fue determinante y fundamental al principio. Siempre nos apoyó en todo y nos abrió las puertas de la asociación de antiguos alumnos así como el poder solucionar todo tipo de trabas que pudiera haber con la federación.

Uno sentía tener las espaldas cubiertas con él, sabía que en el caso de haber algún problema, el no te iba a fallar. Fuese el problema que fuese, iba a defenderte, tenías esa certeza. Luego, en privado te echaría la bronca por hacer algo mal, pero delante del resto, el daría la cara por ti.

Desde ese momento se ganó mi respeto, cariño y hasta mi admiración. Por eso, en mi nombre, y en el de todo el baloncesto mi gratitud eterna a los años de trabajo con la persona más íntegra que he conocido en mis 15 años entrenando.

 

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