PORQUE SOY CRISTIANO Y DEMÓCRATA

Joaquín Carreño, antiguo alumno del CODEMA y con mucho orgullo.

Muchos que me conocen, dirán que no soy imparcial en mis apreciaciones, y para los que no me conocen diré que Noval, es para mi mucho más que un amigo, es un hermano.

Con él compartí, durante 16 años, creo que una de las épocas más laureadas del balonmano del Codema.

Durante esos años, nos pasamos prácticamente la vida en el colegio. Jornadas semanales de 6 horas entrenando equipo tras equipo, sábados de 12 horas dirigiendo, viendo a equipos rivales, autorizando futuros entrenadores….

Posteriormente motivos laborales y familiares hicieron que nuestro contacto no fuese tan cercano, pero nuestra relación seguía siendo fluida, consultando dudas recíprocamente y ayudándonos en todo lo que podíamos.

Por eso, os podéis imaginar la sorpresa que me llevo, cuando un amigo común, me llama para darme la noticia: “Tu amigo Noval ha sido despedido del colegio, no te puedo precisar más porque todo son rumores.”

Con esta noticia, me asaltan las dudas, ¿qué hago?, ¿llamo a Noval? o ¿no lo llamo y espero a enterarme de lo que ocurrió?  Como me imaginé que estaría hecho polvo, me decido por la segunda opción, para saber qué decir y telefoneo a uno de sus amigos de confianza y compañero del colegio, que me confirma lo del despido por diversos motivos que no me precisa y me aconseja le llame en unos días, pues esta muy afectado.

No pasan tres días y sale publicada la entrevista al director del centro en el periódico, indicando que el motivo del despido es una “conducta inapropiada” con los alumnos. No doy crédito a lo que leo, el director del colegio al que una persona le ha dedicado 30 años de su vida, y que pertenece a su comunidad educativa (como les gusta presentarse) durante 41 años, tiene la frialdad de comunicar un despido en la prensa, de esta persona por conducta inapropiada.  Habrían reflexionado lo que estas palabras pueden suponer hoy en día, prefiero pensar que NO, pues si lo hicieron con todo conocimiento de lo que suponía, desde luego lograron un objetivo, DESTRUIR LA VIDA DE UNA PERSONA.

De todos es sabido como la rumorología, en una ciudad-pueblo como Gijón donde todos nos conocemos, se disparó.

Afortunadamente Noval, no está solo, y rápidamente se organizó un grupo de antiguos alumnos, jugadores y amigos con un único objetivo, LIMPIAR EL HONOR DE NOVAL Y CONSEGUIR EXPLICACIONES CLARAS DEL CENTRO.

Cual es mi decepción, al ver que el colegio, del que yo me siento parte y que en todos los lugares digo con orgullo es el referente de mi educación, adopta una postura defensiva, oscurantista, totalmente del pasado. En resumen, una postura que me decepciona totalmente, pero que no va alejar de mi el cariño que tengo por el CODEMA, por los Claretianos y por profesores que me formaron y que también formaron a Noval.

De Noval, qué puedo decir que no se haya dicho ya. Su ÚNICO DELITO, ¡¡¡¡UNA DEDICACIÓN EN CUERPO Y ALMA POR SUS ALUMNOS Y JUGADORES!!!!, mucho más allá de lo habitual en estos tiempos. Ejemplos podría dar muchos, pero eso ha quedado suficientemente reflejado en otros artículos de este blog de apoyo.

Yo solamente quiero hacer unas de reflexiones:

-¿Por qué si según dice el colegio, esto venía de años atrás, no se tomaron medidas antes?

-¿Por qué si su conducta era inapropiada, se le dieron tutorías?

-¿Por qué, si sus conductas eran dudosas, le dieron la coordinación de todo el deporte colegial?

-¿Por qué no se comunicaron a los padres afectados los motivos del despido?

 Para terminar pedir perdón por los errores que pueda haber en la redacción de este escrito, errores atribuibles a la emoción e ira que siento por el daño que se ha hecho a una persona, que yo, y hasta que se demuestre lo contrario, considero de una conducta irreprochable.

Para cuando se celebre el juicio por su despido, cualquier persona le desearía suerte, yo no se la deseo, pues la suerte solo es necesaria si uno es culpable de algo. Yo como CRISTIANO Y DEMÓCRATA SOLO PIDO JUSTICIA DIVINA Y CIVIL, con la certeza de que esa justicia caerá del lado de mi amigo.

Lo dicho MONCHIN, que se haga JUSTICIA.

PD: Pase lo que pase, seguiré diciendo con orgullo que me educaron los CLARETIANOS, pues el espíritu del CODEMA no está reflejado en los sucesos actuales, sino en todo lo que aporto en sus más de 75 años de historia. No nos olvidemos que las personas pasan, pero el espíritu permanece.

Carta abierta a José Ramón Noval

Dolores Geijo – Compañera de trabajo

Queridísimo Jose, aunque para mí siempre serás Noval. Sabes que siempre estaré a vuestro lado, en los buenos y malos momentos. Mi carta es para darte las gracias por los rayos de luz que aportasteis a mi vida tanto tú como tu maravillosa esposa. Sobre todo gracias por dejarme compartir a vuestro hijo, súper Pablo. No sé qué pasará el día del juicio, confío que se haga justicia y que vuelva a ver esa maravillosa sonrisa iluminando tu cara. Siempre has estado al lado de todo aquel que te necesitaba, cuantas veces quedé con Sandra para acompañarla en la espera, pues tú estabas dando apoyo a cualquier alumno que lo necesitara, recuerdo que pocos días antes de que te dieran la fatídica carta, me pediste si podía quedarme con tu hijo para poder atender a un alumno que tenía un examen importante y tenía unas dudas. Yo encantada y el alumno más. Qué te puedo decir que tú no sepas. Mi padre decía: Es de bien nacidos ser agradecidos. Pues reitero GRACIAS MIL.

QUE EL CORAZÓN DE MARÍA TE GUARDE, TE PROTEJA Y TE TENGA SIEMPRE EN SU CORAZÓN COMO TÚ LA TIENES A ELLA.

No me pintes cosas que no son

Íñigo Sánchez Villamandos – ex alumno de Noval

Hoy que muchos se atreven en poner en duda la valía de Noval como profesor, no puedo hacer otra cosa más que echarme las manos a la cabeza, ya que con él fue con uno de los pocos profesores que aprendí algunas cosas aplicables a la vida real y que todavía hoy recuerdo, pero no quiero contar mis historias aquí, sino otra que me tocó vivir de cerca dando clase a una alumna del Colegio y que ahora no viene al caso nombrar, más que nada porque no le he pedido permiso, que con seguridad me daría.

Esta alumna tenía serias dificultades de aprendizaje debido a una enfermedad que le afectaba a la visión y que hacía bastante complicado tanto enseñarle Química, como que ella la aprendiera.

Noval sabía que era muy difícil mostrarle una atención especial en clase, pero fuera de ella no dudó ni un momento en ayudarme y ayudarla facilitándonos todo tipo de materiales para que pudiera darle clase de forma particular y que acabara sacando adelante la asignatura.

Cada día nos entregaba su clase en un archivo, que cada día sacaba a un USB de la pizarra digital sin que nadie se lo pidiera. A diario nos preguntaba cómo íbamos, las dudas que tenía ella y tenía yo, y nos facilitaba ejercicios adicionales y nos ayudaba con las dudas.

Cada examen Noval aparecía con una fotocopia enorme, que más parecía una sábana para que pudiera hacer el examen de forma cómoda. Antes de esa fotocopia nos dio todas las facilidades del mundo para hacer el examen en el formato que nos resultara más cómodo; todo facilidades.

He sido alumno de Noval, he dado clase a una de sus alumnas que consiguió aprobar gracias a su apoyo, pero ojo no a sus regalos ya que nunca le hizo favores y tal vez en parte es gracias a lo cual está finalizando ahora sus estudios universitarios. Y Además he tratado con él en muchas ocasiones y de verdad que me resulta muy difícil pensar en ese Noval que me quieren dibujar, no por nada, sino porque durante más de 20 años me ha demostrado muchas más cosas de forma casi diaria, que todos esos que hoy le han colocado en su casa, en lugar de un aula del Colegio donde muchos alumnos estarán aprendiendo Química con alguien que ya os puedo decir nunca estará tan preparado como Noval.

Dibújame a Noval como te dé la gana, pero no me pintes cosas que no son, que ya peino canas y el que estaba sentado en el pupitre cuando él daba clase, era yo y no tú.

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El Chándal

David Barreiro es ex alumno y ex jugar de balonmano del Codema

elchandal

En noviembre del año pasado, más de mil personas llenaron el Teatro Jovellanos en la clausura del FICXixón en la que se estrenó el cortometraje “Patatas” que tuve el privilegio de dirigir.

Había tantos amigos que comenzaron a aplaudir ya en los créditos iniciales, lo que me hizo sentir muy orgulloso y, por qué no decirlo, un poco avergonzado.

Patatas es un drama ambientado en Asturias con algún leve toque de humor. El más celebrado fue cuando uno de los personajes apareció haciendo deporte con un chándal de táctel, más que pasado de moda.

Era un chándal morado, lila y blanco, con el número diez –ese detalle me pareció irresistible– que yo no había devuelto después de terminar la temporada con mi equipo de balonmano del Codema, unos veinte años atrás.

Utilicé la táctica del escaqueo, fui postergando la devolución de la prenda con la excusa de que se me olvidaba cogerla en casa hasta que terminaron los partidos, el curso y me fui de vacaciones con el botín.

Pero el asunto no había terminado ahí.

Durante ese verano, cada cierto tiempo recibía la llamada de Noval, que me insistía en que no había devuelto el chándal como el resto de mis compañeros.

– Creo que sí lo llevé – alegaba yo sin mucha confianza.
– Te aseguro que no, no lo tengo anotado – me respondía Noval.

Él y yo sabíamos que no había devuelto el chándal, pero no quería acusarme de mentir, sino convencerme de que llevarlo era lo que tenía que hacer.

Como se puede ver en el cortometraje… nunca lo hice.

Así es como recuerdo a Noval. Pendiente de esos pequeños detalles, haciendo cábalas para optimizar los escasos recursos que estaban a su alcance. Recuerdo también aquella mirada –inclinando la cabeza, asomando los ojos por encima de las gafas– cuando nos veía coger los viejos y desgastadísimos balones por la tela desgarrada o consideraba –con razón– que derrochábamos demasiada agua caliente en las duchas posteriores a los entrenamientos.

Noval se desesperaba con mi vagancia en los entrenos y mi poco afán competitivo, pero nos llevábamos bien porque yo me lo pasaba genial viendo los partidos desde el banquillo y tirando un par de vaselinas en los minutos de la basura. Era mi rol y así lo aceptaba con agrado.

Por aquel entonces aún no era profesor en el colegio, pero dedicaba el tiempo que tenía libre a ayudarnos a los más perezosos o los menos dotados para las ciencias a sacar adelante física o matemáticas, siempre pendiente de que el deporte fuera una parte más de nuestra educación, no algo que lo sustituyera.

“Mi patria es la infancia” decía Miguel Delibes y creo que pocos nos atreveríamos a llevar la contraria en eso al maestro. Hace ya casi veinte años que el portón de la calle Alarcón se cerró a mi espalda y nunca he vuelto a entrar. Mantengo muchos amigos de aquella época, compañeros de clase y del equipo de balonmano. Ellos son, como Noval, parte de mi infancia, mi patria.

Me duele esta situación, me duele esta injusticia, pero no me preocupa el futuro de Noval porque sé que alguien con esa dedicación, esa capacidad de trabajo, ese talento y esos amigos no tardará mucho en encontrar un lugar a su altura.

En cuanto al colegio, quizás no exista ya, pienso ahora, ningún motivo para atravesar de nuevo el portón de la calle Alarcón.

Es una pena.

Baloncesto Colegial

Aitor Fernández González – Entrenador

Prácticamente la totalidad de alumnos salidos de las aulas del Corazón de María los últimos 20 años pueden dar fe de la integridad de Noval como persona y como profesor. Al menos los que yo conozco personalmente; como profesor no tuve la oportunidad de conocerle pero también hablan maravillas de el. Mi relación personal viene dada por el deporte, actividad que muchas veces el colegio dio de lado y que el propio Noval se encargó de darle el lustre necesario a la historia del colegio. A veces se nos olvida de la importancia que tiene el practicar una actividad deportiva y tan solo los que estamos dentro valoramos el hecho de poder practicar tu deporte favorito en el colegio. Noval luchó por un deporte colegial de calidad y exigencia acorde a los valores que nos enseñaron y siguiendo la estela dejada por su antecesor, el Padre Corral.

Un servidor lo conoció entrenando en el colegio, siendo él ya coordinador de deportes, labor que realizó siempre con eficacia dicho sea de paso. A medida que avanzaron las temporadas y se estrecharon las relaciones valoré más la ingente cantidad de trabajo que conlleva tenerlo todo bajo control. Hace siete años se nos ocurrió que, a imagen y semejanza del senior de balonmano que el había ideado, tener nosotros uno (el baloncesto) y aunque de aquella parecía una locura, poco a poco lo fuimos sacando adelante. Ahora, tenemos dos equipos senior, más de 60 jugadores han jugado en ellos a lo largo delas últimas 8 temporadas y todos los jugadores juniors tienen donde poder jugar una vez acabados sus estudios en el colegio. Es otra manera de seguir vinculados, tanto al deporte como al propio colegio. Y para poder llegar hasta aquí, la labor de Noval fue determinante y fundamental al principio. Siempre nos apoyó en todo y nos abrió las puertas de la asociación de antiguos alumnos así como el poder solucionar todo tipo de trabas que pudiera haber con la federación.

Uno sentía tener las espaldas cubiertas con él, sabía que en el caso de haber algún problema, el no te iba a fallar. Fuese el problema que fuese, iba a defenderte, tenías esa certeza. Luego, en privado te echaría la bronca por hacer algo mal, pero delante del resto, el daría la cara por ti.

Desde ese momento se ganó mi respeto, cariño y hasta mi admiración. Por eso, en mi nombre, y en el de todo el baloncesto mi gratitud eterna a los años de trabajo con la persona más íntegra que he conocido en mis 15 años entrenando.

 

Padres de una alumna afectada

Somos los padres de una alumna que cursó sus estudios en el Corazón de Maria de Gijón, acabando 2º de Bachillerato recientemente en el colegio donde le impartió clases José Ramón Noval durante todo el Bachiller.

El pasado 31 de julio nos sorprende la entrevista del P. Simón Cortina Hevia en el diario El Comercio en el que anuncia que han despedido a un profesor del centro por “actitudes impropias con alumnos”. Pero la verdad es que nos sorprende aún más cuando nos enteramos que el profesor era Noval. Nos sorprende pues conocemos al profesor y para nada nos podíamos creer en casa lo que se estaba diciendo de él en la calle y en plataformas digitales a raíz de las declaraciones del director.

Teníamos claro que la mala fe de algunas personas hace que por envidias o por el afán de pasar un buen rato, se digan, insinúen e inventen “actitudes impropias” donde no las hay, y que éstas se propaguen como el aire, desgraciadamente nada nuevo. El tema se torna cuanto menos oscuro cuando algún profesor y la propia dirección del centro les dan, o quieren darle, credibilidad sin consultar previamente con los supuestos afectados.

Se preguntarán en qué nos basamos para hacer tal afirmación. Pues bien, hace unos días nos llega el rumor de que nuestra hija aparecía en la carta de despido y era una de las “afectadas”.

No sé si os podéis imaginar la sensación que recorre el cuerpo de unos padres el simple hecho de oír algo así. Durante la posterior conversación con nuestra hija nos queda claro que, ni ha habido nada extraño en la actitud de Noval hacia ella, ni nadie del colegio se había puesto en contacto con ella para contrastar esos supuestos hechos ni por supuesto con nosotros.

Los sentimientos de preocupación y miedo se convierten en indignación a medida que el paso de las horas nos permitía tomar consciencia de la gravedad del tema.

Por supuesto que el siguiente paso era la visita obligada al colegio para intentar aclarar la situación. Se solicita una reunión con el P.Simon Cortina Hevia, la cual nos dan cita para semana posterior. Nos recibe en su despacho el P. Simón Cortina Hevia que aun sabiendo que tema íbamos a tratar, nos comunica que tiene que llamar a alguien de la junta directiva para hablar….se presenta en despacho el director de secundaria del centro. Durante la reunión se nos confirma que nuestra hija se encuentra citada en la carta de despido pero se niegan a darnos más explicaciones de ningún tipo, dando por concluida la reunión.

Comprenderán nuestro cabreo e indignación ante las formas con las que nuestra familia ha sido tratada en este caso. Implicando a nuestra hija en este tema sin ni siquiera hablar con ella; después el no comunicarnos a los padres tales acontecimientos, no olvidemos que en esos momentos (durante el curso) era menor de edad, y por supuesto el hecho de no darnos las explicaciones oportunas en la visita de la semana pasada.

Después de todo esto hemos decidido pedir por escrito al Director del colegio las explicaciones que hasta ahora nos han sido negadas y por supuesto emprenderemos las acciones legales que estimemos oportunas para aclarar este tema.

Aprovechamos la oportunidad para manifestar nuestro apoyo públicamente al profesor afectado. Nos consta que ha sido uno de los mejores profesores que ha tenido nuestra hija, ayudándola y tutorándola en todo momento y como dice el manifiesto de apoyo de este blog “de manera apropiada, congruente y honesta siempre dando lo mejor de si mismo”. Sí, y dando mucho más de lo que se espera de un profesor.

Noval, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, GRACIAS.

P.D. Esperamos que se entienda que no demos los nombres públicamente por la tranquilidad de nuestra hija pero, como es obvio, el centro y el profesor conocen por supuesto nuestra identidad.

Carta al director

Profesor despedido

A continuación copiamos la carta enviada al diario el comercio (al apartado cartas al director) en apoyo a Noval.

En ella se piden explicaciones por parte del colegio y una participación más activa de los medios de comunicación. Creemos que es un fantástico ejemplo de lo que podemos hacer todos nosotros y os invitamos a que enviéis cartas como éstas a los principales medios de prensa regionales y/o nacionales.

El comienzo de curso es inminente y más que nunca debemos ayudar a José Ramón para que todo el mundo, y especialmente alumnos y padres de alumnos, tengan claro lo que está sucediendo.

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“Antes de nada me gustaría que supierais que, aunque la abajo firmante no fuese alumna del Codema, como lectora de prensa  sí quiero mostrar mi opinión respecto al caso del profesor despedido. Siguiendo con interés este caso, he leído que el despido es producto de una «conducta inapropiada». Vuelvo a repetir como lectora que esta expresión siembra muchas dudas en torno al docente. Tal como estamos hoy en día y dada la sensibilidad existente al respecto, creo que los motivos del despido deberían haber sido  expuestos de una forma más clara. El propio centro docente debería dar más claridad a este caso y los medios de comunicación escritos tendrían que tener mayor sensibilidad. Conozco al profesor susodicho y a su familia y no creo que tuviese ninguna conducta inapropiada con sus alumnos. Por eso, desde aquí, espero por el bien de ese profesor y de su propia familia que se esclarezcan los hechos acontecidos y que le arruinen la vida a una persona.”

Mirenchu Bartolomé

 

Una de conductas

Daniel Sánchez Carretero (el Zafiu)

Lo reconozco. Me gusta ser original, aunque otros lo llamarían de otra manera. Así que, a diferencia del resto de escritos de este blog, yo voy a decir que estoy de acuerdo con el colegio y con las excusas que este da para despedir a mi entrenador y amigo José Ramón Noval . Estoy de acuerdo solo en parte, evidentemente. Me explico.

Mi batallita ocurre hace unos 30 años. Iba a poner vivencia pero teniendo más de 30 años se convierte en batallita automáticamente. Me perdonaréis también, que son tres décadas, que no recuerde mucho de aquel día, aunque veréis que sí de lo principal. Jugábamos en avilés creo, en la cancha del colegio San Fernando quizá y jugábamos a balonmano, eso seguro. ¿A qué si no? Noval era de aquella el entrenador de nuestro equipo alevín del Codema. Si nosotros teníamos 11-12 años él rondaba los 16-17. Un guaje vamos. Creo recordar que era un partido importante, aunque para unos niños de esas edades todos lo serían, pero el dato de que estuvieran allí varios de nuestros padres me hace pensar que no era un partido cualquiera. Desde luego recuerdo que ganamos aquel partido. Y me acuerdo también de que nos comimos unas patatas fritas, de esas de bolsa, al terminar. También me cuenta mi memoria que mi señor padre, que había ido a ver el partido, se acercó al lugar donde estábamos comiendo las patatas y preguntó:

– ¿pero quién os ha comprado esas patatas?

– Noval. – le respondimos algo sorprendidos por la pregunta.

Mi padre hizo un gesto de incredulidad, que en aquel momento me chocó, se acercó a Noval y se puso a hablar con él. La explicación del gesto de mi padre la obtuve cuando volvíamos a casa. En el coche le iba contando a mi madre que Noval, os recuerdo un adolescente de 16/17 años, se había gastado su paga (no me extrañaría que fuera la mensual) en comprarnos patatas como premio al partido ganado.

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“Señoras y señores televidentes, hoy tenemos en nuestro concurso del Un, Dos, Tres a una pareja proveniente de Gijón. El es Quelle, profesor del colegio Corazón de María de Gijón, y a su lado está Simón Cortina Hevia, director del mismo centro educativo.”
 “La primera pregunta les va a resultar muy fácil. Dígannos, por 25 pesetas, conductas inapropiadas de un profesor con sus alumnos, repito, conductas inapropiadas de un profesor con sus alumnos, como por ejemplo… gastarse la paga en patatas para sus alumnos como premio… Un, dos, tres, responda otra vez…”

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A estas alturas el avispado lector se habrá dado cuenta, espero, de que reconozco que considero que José Ramón Noval es muy capaz de realizar algo de lo que el colegio le acusa, de tener conductas inapropiadas con sus alumnos, aunque sean inapropiadas con un sentido muy diferente al que el colegio quiere hacernos ver. De hecho esto solo es un ejemplo vivido en primera persona y que me quedó grabado para siempre, no por el gesto en sí, del cual no me daba cuenta en aquel momento, si no por la incredulidad de mi padre de que un crío de 16 años fuera capaz de gastarse lo poco que tenía en premiar a sus pupilos. Una conducta anormal totalmente en un chaval de esa edad. Como decía es tan solo un ejemplo de los muchos que, quienes conocemos a Noval, podemos contar del mismo estilo. Conductas que demuestran la verdadera naturaleza de una persona.

Finalmente perdónenme si no les ha parecido apropiado el tono desenfadado del escrito en las circunstancias actuales y, menos aun, en este contexto en el que se publica. Pretendía sonsacarles al menos una sonrisa. Ya saben, aquello de “reír, por no llorar”.

Ánimo Jose

 

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Ese es Noval

Javier García – Promoción 85

Mi nombre es Javier García, pertenezco a la Promoción del 85, la misma que José Ramón Noval Blanco.

Ahora que me he presentado, pero sobre todo, han pasado días que me permiten estar sereno, dejando a un lado la rabia e impotencia de los primeros momentos, puedo escribir unas líneas hablando de un amigo.

Como afirmaba, soy compañero de Noval desde los inicios en el Colegio, hasta la finalización de nuestros estudios en el mismo. He compartido horas de clase durante muchos años. Así mismo, comenzamos juntos, en el curso de 5º de EGB, nuestra pasión por el balonmano. Deporte que practicamos durante toda nuestra etapa educativa, decantándose finalmente él por la de entrenador. Como se puede ver, el tiempo que hemos pasado juntos es considerable.

También he seguido manteniendo la relación, cuando mi hijo ingresó en el Colegio y posteriormente optó por practicar nuestro mismo deporte.

Durante el tiempo que he tratado a Noval, no he podido ser capaz de reprocharle nada que afeara su conducta. Al contrario, siempre tuvo un espíritu noble y bueno que hacía vislumbrar en él, por donde transcurriría su vida. Algún que otro compañero de clase, superó los exámenes de Química, gracias a las clases extras que daba.

Cuando conoces que a un amigo le ha pasado algo, sientes un desajuste interior que procuras controlar. Pero si te enfrentas a una situación como la que está pasando, la impotencia te va llenando de rabia.

Desgraciadamente los humanos tenemos gusto por saber de las vidas ajenas y opinar sin conocer de ellas. Además, hablamos de oídas, lo que nos lleva a la calumnia, que es peor que la mentira, pues pretende hacer daño.

El primer golpe que recibo es cuando me llaman para informarme que han expulsado a un profesor del Colegio. Me dicen que es Noval, ante mi sorpresa y negación a creerlo, me llaman más tarde para confirmarlo y añaden que es por acoso. El segundo golpe, acoso

Bien, pues desde ese momento los golpes se suceden, empezaron a llegarme más motivos, cada uno diferente y repugnante: abuso, vejaciones y demás. Unos , conocedores de mi amistad con Noval, venía a saber, otros, directamente me decían lo que se comentaba. A todos respondía que no podían ser esos los motivos, no en Noval, rotundamente no.

Con el transcurso de los días, aparece una comunicación por parte del Colegio. Si antes defendía a un amigo, ahora tenía más capacidad de defensa. La nota no tenía justificación alguna y su contenido menos. Mis temores se confirmaban: hechos no constitutivos de delito; conducta que no se corresponde con el ideario del Centro; expulsión al finalizar el curso. Mientras, también me iban llegando acciones que el Colegio realizaba.

Afortunadamente un grupo de ex pupilos, formaron un grupo de apoyo. Con una sola intención, demandar al Colegio, a través de la Asociación de Antiguos Alumnos, una explicación real del cese.

Primero recogimos apoyos entre quienes lo conocemos, que fueron debidamente presentadas, para pedir esa reunión con el Centro. Se nos negó la ansiada reunión. Buscamos posteriormente, que personas ajenas a la Asociación, se unieran a nuestra petición, aquí tenemos el resultado, este blog donde mostrar nuestro apoyo.

Bueno, pues este blog y las primeras firmas recogidas en pocos días (sobre el millar), no han hecho que el Colegio atienda a nuestra solicitud, han servido para que el Presidente y el Secretario de la Asociación, dimitan de sus cargos.

A todos con los que he tratado este tema, les explico lo mismo. Solamente queremos que cesen las calumnias que tan gratuitamente se difunden sobre Noval. Este es el motivo de la firmas y apoyos, él y su familia merecen ser respetados.

Como podéis comprender, después de tantos años juntos podría deciros muchas cosas sobre su carácter. Pero si leéis este blog y los comentarios en las firmas que le apoyan, comprobaréis que la mayoría de las opiniones provienen de alumnos que le han tratado más recientemente. Su conducta sigue siendo la misma, lo que me congratula. Pero puedo añadir una situación curiosa y no muy lejana en el tiempo, que se opone con ese comunicado del Colegio. Hacia finales de mayo, me encontraba en una tienda de deportes recogiendo unas camisetas. Mientras me atendían, tres mujeres se interesaban en adquirir una camiseta para regalar. Cuando les preguntaron la talla, indicaron que era para el hijo de Noval, al que conocían en la tienda. Curioso que alguien que abusa, acosa, veja a los alumnos, reciba por parte le los padres regalos.

Para finalizar, por si tienes a bien leerme, quisiera pedirte perdón, aún no te he llamado. Todavía no he encontrado el valor para hablar, no sabría decir las palabras correctas y no me gustaría hacértelo pasar mal. Quizás, al igual que con estas líneas, los días me permitan dirigirme personalmente a ti. Mantengo el recuerdo de nuestro último encuentro. Finales de curso, voy a recoger a mi hijo al Colegio. Mientras espero veo tu figura acercarse y hablamos. Comentamos el final del curso y lo que te que daba por hacer, no me imaginaba lo que pasaría días más tarde; bromeamos con un torneo de nuestro deporte que habíamos tenido recientemente, al que acudiste a vernos, a pesar de ser un sábado por la tarde y televisarse una final de Europa de balonmano. Ese es Noval.

Tu amigo Javi.

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Señor Director

Gonzalo Fernández

Señor director,

Esta carta no pretende pedir su reconsideración tras la decisión de
despedir al Profesor Noval. Tampoco pretende ser moderada o amable. De
hecho, si tuviese la intención de ser mínimamente educado la
comenzaría con un “Muy Señor Mío” o “Estimado Sr. Director”. Me
imagino que a usted le importa más bien poco cómo comienzo o termino
la carta, del mismo modo que le trae sin cuidado dejar en la calle a
un excelente profesor sin alegar motivos claros para su despido, pero
utilizando a la prensa a su antojo para hundir su imagen profesional.

Desde mi más tierna infancia conocí el colegio del que usted es hoy
director. Entré en párvulos y marché tras acabar COU. Ahora soy
profesor a nivel universitario –en efecto, hay vida fuera del CODEMA–
y sé muy bien lo que es la enseñanza y el esfuerzo que ésta implica.
En mis ya nutridos años de experiencia he visto lo bueno, lo feo y lo
malo y aprendido a dar lo mejor de mi para que mis alumnos aprendan y
se conviertan en buenos profesionales, porque me importan. Me
inspiraron profesores –algunos del CODEMA, otros en la universidad–
que daban lo mejor de si mismos para formar a sus alumnos. Personas
que no tenían problema alguno en emplear horas, recursos propios y
trabajar sin descanso. Que aún estando cansados seguían adelante,
porque les importaba tanto el alumnado como la institución. Nunca
podré agradecer lo suficiente a dichas personas por todo lo que han
dado. Por eso, ofreciendo lo mejor de mi mismo como profesor intento
transmitir los mismos valores y enseñanzas que ellos en su momento me
transmitieron.

Pero también vi lo feo y lo malo. No voy a hablar de la universidad
porque no viene al caso, pero sí voy a decirle lo que vi en el colegio
que usted dirige, no hace tantos años: vi profesorado que humilló y
despreció a alumnos delante de sus compañeros, a veces de un modo muy
desagradable. Eso incluía a más de un profesor que no daba
absolutamente ni golpe en clase. Recuerdo a uno en concreto cuyo
“hobby” era –literalmente– dificultar la enseñanza y que tras repartir
35 suspensos entre 40 alumnos solía animar concienzudamente a algunos
de ellos a dejar sus estudios y dedicarse a “otra cosa”. Tampoco se me
olvidará otro que cuando no podía pasear a gusto en clase se dedicaba
a dar patadas a las mochilas de los estudiantes, situadas junto a las
mesas, todo ello aderezado con su habitual trato soberbio y
despectivo. Y guardo un recuerdo particularmente emotivo de cierto
déspota paranoico que tenía aterrorizado a niños de 13 años,
gritándoles como un sargento mayor en plena guerra si no dibujaban con
precisión dos lineas paralelas. Podría redactar un libro contando lo
que mis ojos vieron, pero no me hace falta decir más porque usted sabe
perfectamente de lo que hablo. Nada de casos aislados, batallitas de
la guerra o anécdotas ocurridas antes del periodo democrático. Usted
lo sabe más que bien. Otra cosa es que lo admita –o no– en público,
pues ya se sabe lo que es el marketing. Alguno de esos profesores
–cuyos nombres he preferido no mencionar porque cualquier antiguo
alumno sabe perfectamente quienes son– siguen aún en el colegio que
usted dirige y nunca fueron despedidos por su nula profesionalidad. No
obstante, usted no era director del centro cuando yo era alumno y
naturalmente no le culpo del comportamiento de personas que poco
tienen de personas y mucho menos aún de profesores. Ni siquiera les
guardo rencor, pero no por ello borro datos de mi memoria.

No he escrito todo esto para pedir cuentas, sino más bien para
desahogarme un poco. Cada uno se desahoga como puede: yo lo hago
escribiendo y opinando de las cosas tal y como las veo, usted lo hace
echando a la calle a un profesional muy competente y muy apreciado por
padres y alumnos. Un profesional que yo conocí y del que no puedo
decir absolutamente nada malo, pues para mi representaba lo mejor del
colegio. Se podía hablar con él con franqueza dado que trataba a los
alumnos como personas. Le importaba el rendimiento y la preparación de
los estudiantes y la calidad de la enseñanza. Era trabajador y sabía
transmitir el conocimiento. Y sobre todo, le gustaba su trabajo. Tras
su despido, el amplísimo apoyo que el Profesor Noval ha tenido por
parte de alumnos –antiguos y actuales– y padres habla por si solo.

Lo que quiero decirle muy claramente es que con su falta de
transparencia, con sus métodos y sus maneras, usted simboliza a la
perfección a ese tipo de profesores que en su vida tendrían que haber
puesto el pie en un aula. Si yo fuese usted dudo que pudiese mirarme
al espejo por las mañanas después de lo que ha hecho. Ha hablado usted
de idearios, de transparencia y de legalidad. Por mucho que se escude
en esas palabras lo que usted ha hecho es intentar amputar el espíritu
a uno de los mejores profesores que el colegio ha tenido en su
historia. Digo “intentar”, porque lo único que usted ha conseguido es
quedar en evidencia. Se lo explicaré más claramente, porque puede ser
que no se haya enterado aún: el Profesor Noval no necesita que le
etiqueten como “marca CODEMA” o similar porque está muy por encima de
usted y del modelo de colegio que usted ha creado. A estas alturas no
me importa en absoluto quien fundó el CODEMA o quienes lo dirigieron
durante sus 75 años de historia, porque el espíritu que en algún
momento pudo tener ese colegio ha muerto por completo, gracias
precisamente a su actitud. Usted puede soñar con que está construyendo
un colegio de élite, pero en realidad con su gestión y sus decisiones
lo que está usted creando es un barco de ratas. No sólo carece de
principios para preparar a sus alumnos para ser hombres, sino que –aún
peor– les está intentando enseñar el método para ejecutar almas
ajenas, para callar, transigir y mirar a otro lado ante injusticias y,
llegado el caso, para que unos devoren las almas de los otros.

Tal como le dije en la primera línea de esta carta, no pretendo pedir
su reconsideración tras la decisión de despedir al Profesor Noval.
Thomas Paine dijo una vez que “Argumentar con una persona que ha
renunciado a la lógica es como dar medicina a un hombre muerto”. Yo no
sé si existe un dios o no. Sinceramente creo que lo más probable es
que no exista. Pero estoy muy seguro de que si por casualidad existe y
resulta que es precisamente aquel dios en el que usted dice creer –sea
el del antiguo o nuevo testamento– por descontado que él debe estar
terriblemente enfadado con usted.